La Coctelera

Sensaciones sonoras

Melodías de ayer y de hoy, que pululan entre el pop más rabioso y melódico, el soul más emocionado y salvaje, el jazz más groovy e intimista, la bossa más elegante y la electrónica más placentera.
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Categoría: Power pop

15 Septiembre 2009

Hace ya tres años que disfruto de la frescura, y desparpajo pop de Quant. De sus diáfanas melodías, sus coloristas portadas y sus pegadizos estribillos, de intachables reminiscencias sesenteras. Me crucé con ellos, casi sin querer, en esa estupenda web llamada Pop thing, y desde ese momento ya no pude perderles la pista. En sus maquetas, colgadas en su web para el disfrute general, siempre encontré destellos de aquel añejo pop al que nunca pude resistirme, y al que ellos veneran con bastante acierto, exclamando que adoran a los Beach Boys, Teenage Fanclub, Elvis Costello, Rubinoos el sonido Motown… y que quieren conseguir la canción pop perfecta. Y doy fe de que andan muy cerca de ello en este vitalista primer LP, titulado New adventures in Full Colour, que se autoeditaron y lanzaron a la calle en febrero de este 2009.

Catorce temas de pop por la cara, sin dobleces ni pretensiones, directos, y tatareables desde principio a fin, moldeados bajo los viejos e infalibles cánones de la epoca dorada del pop, e impulsadas con grandes dosis de entusiasmo. Ese entusiasmo tan necesario en la música y tan olvidado en muchas de las vacuas producciones de hoy en día. Ese entusiasmo que fluye, y se transmite de un modo natural cuando uno disfruta con lo que hace, y cuando sientes lo que tocas.

Quant son un grupo gallego, de El Ferrol, liderado por un alquimista del pop, que responde al nombe de Óscar Quant, guitarra, teclado y voz del grupo, al que acompañan, Alberto Amigo en el bajo, Rubén Coca con la guitarra, y Miguel Fuentes a la batería, según leo en esta interesante entrevista, que le hacen en la web de Netclub. Cantan principalmente en inglés, y aunque no quieren encasillarse como un grupo de pop sesentero o de revival, saben manejar como pocos los registros del buen pop de toda la vida, tal y como se aprecia en este New adventures in Full Colour, donde encontramos aceleradas píldoras de melódico pop nuevaolero, con coros arrebatadores y llenos de “eyeyeysss”, como Hey Mr.Dj drop the needle, Dollar in her eyes, Girsls, Girls, Girls, y ¿Sabes guardar un secreto?, deliciosos acercamientos al pop post-sicodélico como We´ll make you smile, Cloudless sky on winter solstice, Marta, it won't last long y Tell your mama(casi, casi, mis favoritas del disco), guiños a los Brincos en gallego como Ninguen parece escoitar, y dulces medios tiempos orquestados y en francés, como Ta liste des amitiees brises.

Todo un soplo de aire fresco en estos tiempos que corren. Venga, no te lo pienses más y acércate por su web, para escucharlo, descargarte gratis o comprar por 5€ este refrescante disco de pop por la cara.

22 Diciembre 2008

¿Buscas la esencia del power pop más vital, y pegajoso? ¿Un ramalazo frenético de ese irresistible sonido que subió de revoluciones con total arrogancia y descaro juvenil aquellas maravillosas melodías y estribillos que poblaron los mejores momentos de la explosión beat de los 60? ¿Si...? ¿Estás buscando ese disco de garage- beat revoltoso, que no olvida las virtudes de un adictivo estribillo y unas poderosas armonías vocales?

Pues entonces no busques más. De verdad, lo has encontrado. ¿No lo crees? ¡Venga! dale al play de los vídeos que acompañan a estas palabras y flipa con lo que vas a ver y escuchar, porque tanto Don’t make me wait como All over again son perfectos ejemplos de ese power pop que añoramos, y contienen la energía, arrogancia y pasión de la que hablábamos antes.

Ellos se llaman Locksley, y su fantástico disco Don’t make me wait. Vienen de New York, y conjugan como pocos hoy en día, las guitarras alborotadas y los estribillos infalibles. En su Myspace dicen adorar la inmedatez y frescura de la música de los 60, su inmensa capacidad para animarte a brincar y canturrear mientras degustas entusiasmado sus atemporales melodías. Se nota que han mamado con fruición los primeros discos de los Beatles y de los Kinks, pero no se olvidan de citar entre sus principales influncias a los poderosos Sonics o a los espléndidos Beach Boys. Grandes influencias que desarrollan con mucha inspiración en un disco redondo donde además de los temas ya señalados, sobresalen la anfetamínica She does, un perfecto cruce entre los Small Faces y los Sonics, la melódicas y pegajosas Let me know, Why not me, o Into the sun, tres impetuosos ejemplos del mejor beat bullicioso, además de ese monumento sonoro al pop rock nuevaolero que no dejo de tatarear últimamente y que responde al nombre de For you (part 2), con sus arrebatadores uauauussss, una estupenda y rabiosa manera de cerrar un disco.

Amigos, creo que no me equivocaría demasiado si os dijera que es el disco de power pop que más me ha llegado este año. Un disco que inicialmente se editó hace casi un par de años, y que afortunadamente fue reeditado el pasado mes de septiembre gracias al éxito de sus sorprendentes apariciones en la MTV. Fresco, directo, y con la urgencia necesaria para desbordar tu ánimo.

24 Junio 2008

Es asombrosa la frescura y elegancia melódica que desprende este exquisito disco de pop-rock sin complicaciones, repleto de matices, y certeras canciones de no más de tres minutos, tan directas y llenas de vida como de emoción. Si, porque si hay una palabra que podría definir perfectamente a este disco es ésa: emoción. Esa transmisión inmediata de emociones que este conjunto de canciones inyecta espontáneamente en el centro neurálgico de tu sistema nervioso, cautivando irremediablemente tu lado más sensible, ése que tantas veces nos empeñamos en ocultar y que Mike Viola consigue sacar a la luz con inusitada destreza en esta pequeña y oculta joya titulada Lurch.

Si amigos, y os digo todo esto con la convicción de quién adora, y no puede evitar adorar este tipo de música. Pop y rock, ese pop-rock donde priman las melodías y en el que las guitarras más o menos distorsionadas se dejan rodear de deliciosos coros repletos de uooohhhss. Pop-rock de corte anglosajón, que uno ha mamado y disfrutado desde hace ya unos cuantos años, y del que os aseguro que Mike Viola, es hoy en día uno de sus mejores alquimistas sonoros, alcanzando cotas muy cercanas a las de auténticos clásicos del género como Nick Lowe, Graham Parker, Elvis Costello, Marshall Crenshaw, los más recientes Fountains of Wayne o hasta el mismísimo Todd Rungrent en los inicios de su carrera en solitario allá a comienzos de los 70. De verdad, no lo dudes, y si alguna vez te quedaste enganchado con ese pop-rock que pulula entre el desgarro y la ternura, prueba este Lurch. Creo que no te defraudará.

En Lurch encontrarás delicadas y ensoñadoras tonadas de corte acústico como Good Ideas Grow On Trees y Dangerously Close, saltarinas melodías de irresistibles melodías pop como Maybe, maybe not y The Strawberry blonde, perlas de pop casi psicodelicas al son de sincopados pianos como Girly Worm (los Beatles y los Kinks se palpan aquí), perfectos ejercicios de pop rock nuevaolero como las desgarradoras When I Hold You In My Arms y So much better y otro buen puñado de memorables temas interpretados con ganas y convicción.

Si, porque a lo largo de todo el disco se nota que a Mike Viola le gusta lo que hace, y que tras haber protagonizado en los 90 algunos discos de cierta relevancia, aunque algo irregulares, con su banda, The Candy Butchers, ha enfilado la nueva década pleno de inspiración, regalándonos discos tan memorables como el que sacó en 2004 con The Candy Butcher, titulado Hang on Mike o este maravillosoLurch publicado bajo su propio nombre, que se ha autoeditado este año 2008, y del que hasta ahora sólo se han distribuido 1000 copias en CD desde su propia página web, estando a la espera de publicarse en vinilo este verano con una distribución y una tirada más amplia. Sin duda el disco lo merece. ¿Te lo vas a perder?

Nota: La foto está tomada de su página web http://www.mikeviola.com/ donde puedes escuchar su música al igual que en su My Space http://www.myspace.com/mikeviola.


20 Mayo 2008

Graham Parker fue uno de los precursores de ese glorioso renacer del pop-rock más ardiente y visceral, fresco y espontáneo que se produjo en la segunda mitad de los 70, alrededor de ese multicolor alboroto musical, que denominaron“new wave”. Un corto episodio de exuberancia melódica, algo malencarada, donde lo importante era desarrollar canciones con estilo, chispa e imaginación y conseguir provocar un auténtico escalofrío en la columna vertebral de los oyentes, según proclamaban dos de sus principales baluartes: Nick Lowe y nuestro protagonista de hoy Graham Parker.

Y Heat treatment, el disco que Parker publicó en el sello Vértigo a finales de 1976, justo en los albores de la erupción de esa new wave, es posiblemente mi disco preferido de su ya larga discografía, así como uno de mis discos favoritos de aquella época. Todo un perfecto tratado de pop-rock descarnado de efecto inmediato, de auténtico pop por la cara, donde prevalecen las canciones cortas e intensas con melodías irresistibles, que pululan sobre una excitante combinación de R&B, soul y rock ligeramente grasiento, que nos traen a la memoria influencias tan memorables como las de Van Morrison, los Stones, Bob Dylan o el mismísimo Sam Cooke. Y no puedo evitar citar al gran Sam Cooke, porque las ganas y pasión con las que Parker interpreta y modela vocalmente cada una de sus canciones, me parece que tienen sus raíces en el inconfundible estilo del gran maestro del soul. Esos emocionantes uoooouss, aullidos, y desgarros vocales provienen de ahí, y sólo tienes que escuchar ese añejo homenaje al viejo R&B vocal de finales los 50 que es la estupenda Back door love, para darte cuenta de ello. Una canción de esas que te enamoran desde la primera escucha, de las que te ponen el vello de punta con sus eieieieis, sus uuuuoooss, su chispeante hammond y su ritmo trotón y pegajoso, soportado por esa estupenda banda que acompañaba a Parker en aquellos días, The Rumour. Un grupo donde se encontraban ilustres de la escena pub-rock británica de la primera mitad de los 70 como el guitarrista Brinsley Schwarz, el bajista Andrew Bodnar, el teclista Bob Andrews, el guitarrista Martin Beldmond y el batería Stephen Goulding, acompañados en momentos puntuales por una estupenda sección de viento protagonizada por saxos y trompetas que potencian el lado soul del disco.

Un disco donde lo que te sorprenderá y al mismo tiempo enganchará, es la calidez y desgarro de unas canciones interpretadas y tocadas, con toda las ganas del mundo. Ahí tienes la rotundas y dylanianas That’s what they all say y Hotel Chambermaid, donde Parker se desgañita en medio de ese exuberante juego de guiatarras arropado por un tórrido hammond, la pegajosa y saltarina Heat Treatment, cuyo video podéis apreciar sobre estas líneas, con sus souleros vientos, el pop descarnado y sentido, con cierto tono de perdedor de las maravillosas Turned up too late, Pourin’ it all out y Fools gold, que definen el que será el típico sonido de Parker en el futuro, la doliente y emocionante balada Black Honey, el contagioso ritmo jamaicano con toques soul de Something you’re going through.

Un disco excelente, de uno de los mejores exponentes de aquello que algunos denominaron pop por la cara y que bien vale la pena reivindicar.

10 Marzo 2008

¿Efervescente, chispeante y pegadizo beat de irresistibles melodías? ¿Infeccioso power pop junto a descarados arrebatos de visceral garage? No, no puede ser cierto, pero lo es. No, no estamos en los 60, ni en los bulliciosos albores de la new wave, allá a finales de los 70, pero estos chicos han recuperado y reivindican en pleno 2007, con gran desparpajo y total inspiración, la frescura e inmeditez del pop de guitarras de aquellos años, como si fueran una exuberante reencarnación de aquellos maravillosos Remains.

De verdad, si te gustan estos sonidos y dudas de mi acalorada entrada no te lo pienses dos veces, dale al play del vídeo de abajo y escucha esta pequeña joya titualada Summer.

¿Has visto? ¿Qué te dije? Una melodía de esas de rompe y rasga, que se queda contigo desde la primera escucha, unos coros insuperables, y sobre todo mucha frescura y descaro a la hora de plasmar sus claras influencias. ¿Revival? ¡Venga ya! ¡Y que más da!. Siempre he pensado que lo que importa es lo que te llega, lo que te hace sentir una canción, el cotocircuito que produce en tu sistema nervisoso. Que más da que utilicen patrones de hace años si tienen el talento suficiente para sacarles todo el jugo. De eso se trata, ¿no? De emociones, de poderosas sensaciones sonoras.

Pues bien, los protagonistas de todo esto se llaman The Singles, son un trío de Detroit y este fantástico Start Again que publicaron en el pasado 2007 para el sello Sounds Artifacts Music, supone su segundo disco grande hasta la fecha. Una auténtica gozada de disco, un explosivo revolcón de vitalidad pop que reivindica la fuerza de lo simple y lo directo, en esto de la música. ¿Te ha gustado Summer? Pues ahí no queda la cosa. Hay más irresistible beat, pegajoso y cristalino como el de la época dorada del Merseybeat, aunque algo más robusto, como las fantásticas The most beautiful girl, Annette, Better days, Goodbaye Little girl, I don’t wanna be the last to know y la espléndida When will she be mine, mis temas favoritos del disco junto a ese adictivo pildorazo de powerpop nuevaolero, que es Love is just a game, y esos otros rabiosos ejercicios de garage-beat tituladosI want you back now y el monumental Hypnotized cuyo vídeo puedes ver en su My Space.

Un efectivo y efervescente analgésico de excelente power pop, o pop de acción inmedata. ¡No te lo pierdas!

NOTA: Los fragmentos sonoros están tomados de las críticas del discos en las web de CDBABY y Not Lame

10 Febrero 2008

No se porqué, pero creo que Cooper se merecen bastante más atención de la que le prestan los medios. El año pasado coincidiendo con la publicación de Guárdame un secreto , su último EP hasta la fecha, leía en Popes 80 , que Alejandro, alma matter de Cooper, decía de su propia banda que posiblementefuera el secreto mejor guardado del pop español.

Y la verdad es que algo de esto debe haber, porque si no, cómo explicar que canciones tan frescas, directas y redondas
como las que
Cooper nos suelen entregar, no sean pasto de admiración de esa animada escena independiente, con sus bulliciosas guitarras, e irresistibles estribillos.

De acuerdo, quizás Cooper no inventen nada nuevo, pero lo que hacen lo hacen con entusiasmo y convicción, y sin duda Alejandro mantiene intacta esa facilidad, que ya demostró con Los Flechazos, para realizar esas adictivas melodías, de inmediata asimilación de las que hablábamos antes.

Y son tan adictivas, que en las últimas semanas no puedo dejar de escuchar los dos últimos EPs, que Cooper lanzaron en el último año y medio para el sello Elefant Records, estos Días de cine (2006) y Guárdame un secreto (2007), que contienen un total de 9 canciones, y que explotan con una asombrosa eficacia la efervescencia del mejor pop de guitarras de toda la vida, ése que alborota tus emociones con pegajosas melodías de efecto inmediato. Y es que en estos dos EPs, hay material más que suficiente para cortocircuitar con virulencia ese fino hilo conductor que maneja tus emociones.

Quizás Días de cine sea más temperamental y trepidante en su conjunto, con temas como El sur y Un día de furia , que son dos pequeños pildorazos de power pop, con reminiscencias sesenteras, al estilo de la new wave de finales de los 70, con unas guitarras algo más distorsionadas, que acelerarán tu ritmo cardíaco. Rainman es más intermitente en su ritmo, más imprevisible, una melodía cambiante que comienza suave alrededor de unos bonitos acordes de guitarra, para alborotarse sin previo aviso en un torbellino de distrosión. Y para acabar, Where I found my heaven , versión de un tema de Gigolo Aunts, cantado en inglés, que sintoniza con el revival garagero más melódico de los ochenta y noventa. Cuatro temas de esos que se quedan grabados en tu retina, y que no puedes dejar de tatarear una y otra vez. Algo que se repite en el que es su último EP hasta la fecha, el espléndido Guárdame un secreto, que posiblemente sea más templado y melódico que Días de cine, y donde resplandecen con luz propia esos dos medios tiempos que son dos pequeñas maravillas de pop rock atemporal, como la nostálgica Canción de viernes, en sus versiones eléctrica y acústica, así como con la preciosa Steph, dos temas donde se acercan a la rotundidad melódica de los primeros Fountains of Wayne, y que se acompañan en este EP de otro efectivo pildorazo de clásico power pop como es Mi diario , además que de un arrebatador instrumental rebosante de hammond y reminiscencias sesenteras como la frenética Flea Market .

Dos discos, que sin duda reivindican la valía de esta banda leonesa, que espero nos sigan deleitando con pequeñas joyas de este calibre, aunque con algo más de asiduidad.

Nota: los fragmentos sonoros están tomados de la web de Elefant Records, y no os perdais los comentarios de Alex en Pop Thing sobre Días de cine

17 Octubre 2007

Irresistible. Este disco es una auténtica bocanada de frescor nuevaolero capaz de
cortocircuitar tus emociones. Efervescente pop de guitarras con algún ligero toque jamaicano, que combina descarados e impetuosos arrebatos de energía vital con melódicas viñetas de irónicos desencuentros emocionales. Pegajosos acordes, que en pleno 1979 recuperaban la sencillez e inmediatez melódica del mejor pop de los 60, con algo de la arrogante urgencia de punk.

No lo dudes, Joe Jackson fue uno de los personajes que mejor definieron y abanderaron el renacimiento del pop británico a finales de los 70, en aquel batuburrillo mediático y sonoro al que denominaron new wave, con sus dos magníficos primeros discos, Look Sharp! y nuestro protagonista de hoy, este I’m the man , ambos publicados por el sello AM en 1979. La verdad es que cualquiera de los dos hubiera servido para destacar la poderosa irrupción de este desgarbado muchachote en el frenesí musical de aquellos años, pero particularmente me quedo con el que fue su segundo disco, I’m the man . ¿Por qué? Si bien no hay grandes diferencias en el sonido de ambos discos, y los dos incluyen grandes canciones, I’m the man me parece que es más completo y redondo en cuanto a las melodías, aunque globalmente pierda algo de intensidad respecto a su predecesor.

Si amigos, aunque hoy nadie parezca reconocerlo, este disco es uno de los mejores baluartes de aquel sonido directo y efectivo, de pegajosos estribillos y contundentes melodías que popularizaron la new wave. ¿Quién, con sangre en las venas, puede resistir ese impetuoso y arrollador arrebato de adrenalina pop que es I’m the man , el tema que da título al disco? Creo que no exagero si os digo que esta anfetamínica bofetada pop está entre mis diez temas favoritos de aquella época. Y cuidado, que estamos hablando de una de las épocas más brillantes del pop de guitarras. Pero es que no queda ahí la cosa, los frenéticos uoooooss y el brioso ritmo de Don’t wanna be like that , fácilmente te pondrán al borde de la extenuación si los asocias con esas otras píldoras de adherente energía saltarina, que son la fibrosa Get that girl , la arrogante On your radio , que abre el disco con su carácterístico toque de armónica, y la acelerada Friday que lo cierra contundentemente. Y no acaba aquí la cosa porque en medio de todo este arrebato juvenil, nos encontramos además con dos preciosos y sutiles medios tiempos de cuidadas melodías, que te pondrán el vello de punta, It’s different for girls y Amateur hour , además de con un cadencioso e irónico ejercicio de pop con toques jamaicanos cercanos al reggae titulado Geraldine & John , y con la que fue durante mucho tiempo mi tema favorito del disco, la irresistible Kinda Kute , un exuberante ejercicio de pop por la cara, con un irresistible ritmo, e inolvidable estribillo, en la que también nos deslumbra un contagioso y chispeante teclado.

Tras este disco, Joe Jackson abandonaría el pop efusivo y directo, en busca de otras experiencias sonoras algo más complejas, que a un servidor le llegaron bastante menos. Pero sin duda, sus dos primeros discos lo sitúan en el olimpo del pop británico de
finales de los 70, junto a otras debilidades de quien escribe estas palabras como
Elvis Costello, Graham Parker, y Nick Lowe.

Nota: La foto está tomada de a web The Joe Jackson Archive

2 Septiembre 2007

¿Lo has escuchado verdad? Dime que si, por favor, y si no, no pierdas ni un segundo y corre a buscarlo. Es más, si te gusta el power pop, ese pop rock entusiasta, vibrante y vital, repleto de arrogancia juvenil y guitarras vigorosas, que sin embargo modulan increíbles y adictivas

melodías rebosantes de emoción, no debes dejar de escucharlo. No lo dudes, te quedarás prendado de este auténtico antidepresivo sonoro, publicado a finales de 1979, en plena eclosión de la new wave, y que significó el debut discográfico de The Beat , el grupo que Paul Collins formó en Los Angeles, tras la separación de esa otra imprescindible banda para el devenir del power pop que fueron The Nerves, de los que seguro hablaremos otro día.

Bien, te gusta el viejo pop de guitarras y ya veo que te has
hecho con él. Pues venga, que la ansiedad no te devore. Sácalo de la funda, déjalo caer en el plato y que suene la música. Ves, no te engañaba, con los primeros acordes de Rock ‘n’ roll girl ya te ha subido la adrenalina y te has puesto a saltar, con su eléctrica
aceleración y su pegadiza melodía de desbordantes coros. Beat vigoroso tocado por la urgencia del punk, que repetirá efectividad y poderío con las demoledoras y pegadizas Don’t wait up for me, You won’t be happy, USA, Let me into your life, Walking out on Love, la más pausada y desgarradaDifferent kind of girl, y la heredada del repertorio de los Nerves, Working too hard, repletas todas de guitarrazos adherentes y entusiastas armonías vocales. Efervescente y radiante pop, realizado con pasión, que desprende sentimiento y emoción por todos los lados, que no defraudará a todos aquellos que se emocionan con esa conjunción mágica
de contundentes guitarrazos y demoledores estribillos.

Es curioso, pero a pesar de que hay pocos discos de power pop o de pop rock, tan redondos y efectivos como éste, la imagen dePaul Collins y sus Beat parece permanecer en un discreto segundo plano, en la estela de Elvis Costello, Nick Lowe, o Joe Jackson. Cierto es que no gozaron del éxito que merecieron, pero eso no es óbice para reconocer la calidad y frescura de sus composiciones que sin duda alguna forman parte de los mejores y más gloriosos momentos de la new wave. Un talento que queremos resaltar en Sensaciones Sonoras y que quedó patente en el espléndido segundo disco de la banda, y en menor medida a lo largo de los discos que Paul Collins ha ido publicando durante los últimos años.

Como curiosidad comentaros que debido a la coincidencia de nombre con los ingleses Beat, de Birminghan, los siguientes discos tuvieron que publicarlos bajo el nombre de Paul Collins' Beat.

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